Represión emocional
¿Qué es?
La represión emocional consiste en ignorar o negarse a procesar los propios sentimientos.
Sucede a veces cuando las personas no se sienten seguras para expresarse o creen que no es el momento adecuado. Si bien puede parecer apropiado en algunas situaciones, optar por hacerlo, sobre todo de forma constante, y no darse nunca el espacio ni el tiempo para procesar esos sentimientos puede afectar gravemente no solo la salud mental, sino también la salud física y las relaciones interpersonales.
Existen muchas razones por las que las personas recurren a la represión emocional. Algunas pueden haberse sentido incomprendidas y juzgadas cuando sí se expresaban, otras pueden haber sentido que nunca tenían derecho a sus sentimientos, y a algunas personas se les enseñó directamente que no debían expresar, ni siquiera tener, emociones.
Síntomas comunes
Te resulta difícil expresar tus sentimientos, o incluso saber qué sientes.
Tiendes a evitar sentir por completo. Esto puede manifestarse en evitar conversaciones emotivas o situaciones que sabes que podrían provocar una reacción emocional.
Te sientes incómodo/a cuando la gente expresa sus emociones a tu alrededor o espera que tú expreses las tuyas.
Sientes insensibilidad o ansiedad constantes.
Te resulta difícil desarrollar y mantener relaciones. Además, tus relaciones tienden a ser superficiales.
Tus emociones reprimidas pueden manifestarse físicamente. Esto se llama somatización. Puede presentarse como dolores de cabeza, fatiga crónica, dolores musculares o incluso problemas gastrointestinales (como reflujo ácido o dolor de estómago).
Puedes sentirte desconectado/a de quienes te rodean e incluso de ti mismo/a.
Puedes estar más irritable y tener cambios de humor frecuentes.
También puedes volverte olvidadizo/a. Puedes olvidar recuerdos porque están conectados a una emoción que no quieres sentir, o simplemente olvidar cosas en general porque te sientes desregulado/a y no puedes procesar tus pensamientos adecuadamente.



